Educación “híbrida” en 2021

Hace unos días pregunté en la red social para investigadores Researchgate: “El COVID-19 hizo mainstream el término ‘pedagogía híbrida’?”. A los minutos empezaron a llegar respuestas de especialistas muy interesantes. La síntesis es que el término “híbrido” en pedagogía vinculado a blended learning u online learning era algo más bien marginal, asociado a quienes experimentan con tecnologías digitales, y formas que van más allá de la educación tradicional.

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Imagen: One Laptop per Child Mexico

La realidad que nos cambió la vida en 2020 lleva a que no haya otra forma de pensar la educación que ésta. Pero la discusión acerca de lo híbrido, al menos en mi pregunta, también tocaba el aspecto crítico de la pedagogía. Si bien esto remite a hablar de autores como Paulo Freire y su pedagogía de la Liberación, en realidad yo hacía referencia al componente crítico hacia lo digital y tecnológico.

En ese sentido, si bien está de moda -digamos- hablar de “híbrido” hay que ver si es realmente lo que va a definir los próximos años. (Spoiler, yo creo que no;)

Y creo que en este sentido el rol que jueguen los especialistas de colegios, escuelas, y universidades va a ser clave. Sobre estos últimos, me refiero a la situación de Argentina en particular, no sé cómo es en América Latina, pero sí en relación a la tendencia en países del primer mundo: los centros de Aprendizaje y Enseñanza (Teaching and Learning Centers). Si hacen una rápida búsqueda en Internet van a ver que cada gran universidad de países de Europa, Estados Unidos, Canadá tiene estos centros.

¿Qué particularidad tienen? No solamente dan soporte técnico a los docentes de sus respectivas instituciones (lo que tradicionalmente han hecho los departamentos de Informática), sino que ayudan en estrategias pedagógicas en relación a la tecnología. Este merge de enfoques, sin embargo, no es común en Argentina. Un par de universidades lo tienen, pero se conocen algunos centros de Educación a Distancia, se sigue utilizando la denominación “TIC” para separar educación virtual/tecnológica de la tradicional. Cuando ya sabemos que esa realidad es parte del pasado.

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Por lo tanto, es probable que se acelere esta tendencia a unificar enfoques disciplinares, técnicos y pedagógicos que mezclen a informáticos con pedagogos.

Otra tendencia de este año, al menos para América Latina, parece ser la vuelta de un programa que había quedado en el olvido: One Laptop Per Child (OLPC), que en Argentina tuvo su equivalente denominado Conectar Igualdad. Que fue de las críticas que hace un año hacía Audrey Watters entre Las 100 peores debacles Ed-Tech de la década pasada.

Pero cabe destacar que va a ser reintroducido en países como Jamaica, Guyana y Paraguay, según señala el blog de Sonia Livingstone, en LSE. Esto apunta a disminuir la famosa brecha digital, y a luchar contra las alarmantes cifras de pobreza y un-schooling de muchos países. Por lo tanto, las políticas públicas no solamente deben atender a las modalidades de educación, a nuevos formatos, dinámicas y mindsets para lxs chicxs, sino a procurar el acceso en países de amplia desigualdad social y económica acentuados por la pandemia.

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